Exactamente el mismo día que entró en el Rincón decidió meterse a su caseta para no volver a salir, 13 años después.
Cuando era pequeña me daba miedo entrar en casa de Carmen y Benja por aquellos grandes y negros perros. También era miedosa con los pequeños que corrían a nuestro lado cuando montábamos en bicicleta por el carril. Nunca pensé que me prendaría de Baloo (para mí el perro más guapo del mundo), que pudieran tener tanta nobleza.
Lo trajeron mis tíos en la navidad que yo estudiaba primero de carrera, tan pequeño y tan bonico, con su elegante mancha blanca. Nos ha acompañado durante largos días de estudio, durante largos veranos calurosos y entrañables navidades. Ha sido el Baloo de todos, hasta de mi abuela que lo cuidaba y eso que se había negado rotundamente a tenerlo. Ha visto cambiar nuestro Rincón, se adaptó a tener compañía cuando había sido nuestro rey.
Muchas veces he sentido miedo de perderlo, de que en alguna de sus escapadas no volviera a casa, de que se fuera demasiado pronto. Y Baloo se ha ido de la mejor manera posible, en navidad, con todos nosotros, de mayor.
Es muy extraño no sentirlo en días muy señalados como hoy, pero siempre estará ahí, tiene un gran hueco en nuestros corazones. Cuidando de los que deja, también de su hijo, y de los que vengan, guardando la puerta de nuestra casa. Para mí siempre será mi Baloo, nuestro Baloo, el perro más guapo y más noble del mundo.





Responder a NAcho Cancelar la respuesta