Este sábado, en Ceutí, celebramos un acto de homenaje a Jose Ramón Jara Vera. Un acto sincero y sentido.
Os decía hace poco, de forma velada, que hacía un año que nos enteramos de la enfermedad de Jose Ramón, ha sido uno de los golpes más duros de mi vida. Jose Ramón era para todos una referencia, un ejemplo humano y político. Y esto no lo pienso desde hace un año, es pasión lo que le tengo desde que nos encontramos en el camino.
Jose Ramón es de las personas que no se pueden olvidar, está en nuestro día a día. Le recordamos en las risas de las comidas de los miércoles, en los momentos duros y, también, en la soledad que a veces tiene la política. Echo de menos su cercanía, su cariño, su capacidad de ilusionar… Sigue ahí ese vacío que nos dejaste.
No quiero que este sea un post triste, porque como decía Susi (su mujer) hemos tenido el lujo, el orgullo, de tener cerca a una persona de ese enorme tamaño humano. Como os dije cuando nos dejó, su recuerdo nos tiene que servir de guía para vivir intensamente, como él, para practicar el buen socialismo en el que él creía.
Mientras el recuerdo exista, no mueren las personas que se van.




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