Hoy publico en laverdad.es un artículo con mi opinión sobre la llegada del AVE a Albacete.
Ya escribí sobre infraestructuras y el fantasma de los agravios hace unos días, podéis leerlo también pinchando aquí: Victimismo Patológico.
La llegada del AVE a Albacete es una magnífica noticia para la Región de Murcia. Ayer, con la inauguración de la línea se daban pasos definitivos para que nuestra Región esté conectada por medio de la Alta Velocidad.
Nunca antes hemos tenido un tren de estas características tan cerca del que pudiésemos obtener ventajas para nuestros viajes a Madrid, y, desde ahí, a otros destinos. Hasta ahora eran muchos los murcianos, que, cuando tenían que trasladarse al centro de la península, ya lo hacían desde Albacete y de ahí a Madrid. Esta forma de desplazamiento cobra ahora más sentido, especialmente para los ciudadanos del norte de la Región. Además, se está trabajando para que los beneficios potenciales se concreten en nuevas reducciones de tiempos de viaje. Por tanto, los murcianos tenemos ese tren, más cerca que nunca, a nuestra plena disposición para facilitar, desde ya, nuestros viajes.
Por otro lado, el tramo Albacete-Madrid es el primer tramo de la línea que unirá Murcia y Cartagena con Madrid. Es obvio que la llegada de la Alta Velocidad a Albacete nos beneficia, obviedad que conviene resaltar ya que algunos tienden a olvidar los hechos. Todos esos kilómetros, y los miles de millones de euros invertidos en ellos, son tan para nosotros como para los albaceteños, porque los usaremos tanto o más que ellos cuando la Alta Velocidad llegue a nuestra Región. Y ya sabemos que eso ocurrirá en 2014 como tiene comprometido el Gobierno de España.
Avanzamos, en el presente estando más cerca de Madrid, y en un futuro próximo con el tramo hecho realidad por donde irá nuestra línea.
Debemos ser conscientes del enorme esfuerzo que ha hecho España, todos y cada uno de los españoles, en la construcción de la red de alta velocidad más importante de Europa. Y más aún en las circunstancias económicas actuales y con la dificultad que supone mantener ese esfuerzo. Sólo desde esa perspectiva se puede valorar lo que ya tenemos, lo que estamos construyendo entre todos, y la racionalidad y responsabilidad de las demandas para el futuro. El AVE a Madrid nos acercará, no sólo a la capital de nuestro país sino prácticamente al resto del mundo, lo que repercutirá económica y socialmente en nuestro desarrollo.
Si además contemplamos el futuro Corredor Mediterráneo de Alta Velocidad, se creará un nudo de comunicaciones en nuestra Región que será estratégico para todo el sureste peninsular, además de acabar con el insostenible aislamiento por ferrocarril de todo el levante con Andalucía.
Por todo lo expuesto se hace difícil entender cómo hay gente que trata de interpretar este avance del AVE hacia Murcia casi como una afrenta. Escuchar al PP renegar del trazado que ellos mismos acordaron es, cuanto menos, curioso. Fue Valcárcel quien aceptó el trazado que se aprobó en San Esteban con Álvarez Cascos, aceptó que sólo Albacete impusiera la simultaneidad con el AVE a Valencia (puedes ver el documento del acuerdo aquí, con las firmas de todos, incluida la de Valcárcel; el punto 7 y el párrafo final son claros en las prioridades que se marcaron y ahí no pone Murcia). Aceptó que Alicante nos pusiese todas las pegas posibles al trazado y aceptó que en 8 años de gobierno de Aznar sólo se invirtiese el 1,5% del coste estimado actual de la obra. Es decir, Valcárcel es el padre de todo lo que critica ahora el PP, el trazado y los retrasos. De todo menos del esfuerzo inversor. Y ahora, lamenta que el Gobierno de España avance en una obra que beneficia a cuatro regiones y a más de 12 millones de españoles. Por desgracia, el interés general de la Región de Murcia hace tiempo que no coincide con el interés privado de sus gobernantes. Y así nos va.
Es injusto y perverso el esfuerzo que algunos están dedicando a que desde la Región de Murcia se viva la llegada del AVE a Albacete como algo distinto a lo que es: un importante paso para mejorar nuestras comunicaciones actuales y, sobretodo, la constatación de que nuestro futuro puede ser mejor si trabajamos juntos en hacer realidad estos proyectos. Que no nos los estropeen los fabricantes de agravios, y menos, en estas fechas.
Mis mejores deseos para estas fiestas y prosperidad y nuevos aires para el próximo año 2011.