Ayer tuve el placer de recibir a los impulsores e impulsoras de algunas de las iniciativas con más firmas dechange.org.Conversamos sobre sus peticiones y sobre las medidas de nuestro proyecto de país.
Da gusto encontrarse con personas tan comprometidas con lo social y que existan plataformas que puedan canalizar la participación y el activismo de la gente.
¿De qué temas hablamos?
De una normativa que proteja a los que denuncian la corrupción política, del IVA cultural, de una Ley de Protección Animal, sobre las cuotas que tienen que pagar los autónomos, sobre una jornada laboral continua, de un Plan Nacional de Alzheimer y otras demencias, sobre reforzar la seguridad jurídica y económica a enfermos de cáncer, sobre derogar la Ley de tasas judiciales y sobre modificar la Ley de Montes.
Hoy el gobierno ha aprobado la adjudicación de los nuevos canales de TDT, a propuesta del ministro de Industria José Manuel Soria.
Con ello el PP quiere dejar atado y bien atado el panorama televisivo antes de las elecciones por puro interés partidista.
El PP ha cocinado la estrategia audiovisual y la concesión de los canales en plena precampaña y a dos meses de las elecciones, lo que evidencia una intencionalidad y una actitud claramente antidemocrática, partidista, sectaria y monolítica por parte del Gobierno, que a pesar de haber dispuesto de varios años ha acondicionado su decisión al calendario electoral, tanto para iniciar el concurso como para fallarlo, en plena campaña electoral y a tan solo dos meses de las elecciones.
Esta autorización adolece de graves deficiencias, que lo deslegitiman por varias razones. Desde su convocatoria este proceso se produce en base a la sustracción y reducción de la oferta del servicio público de radiotelevisión.
Es además contraria a diversas directivas, al Tratado de la Unión Europea, a la Ley General Audiovisual y va contra las propias bases del concurso, que abogan por la competencia y el pluralismo, al tiempo que ha denunciado el que no exista ningún informe previo de una autoridad reguladora como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Rajoy culpó a las televisiones de su batacazo electoral de mayo y ahora intenta acallar a las televisiones y amenaza a los medios de comunicación que lo denuncian, como ha hecho en los últimos días el ministro de Industria. Pero esto no les va a servir de nada, porque su problema no son las televisiones, sino la corrupción que envuelve al Partido Popular, sus retrocesos en derechos y libertades y sus malas políticas.
La política audiovisual de Rajoy y del PP no se hace pensando en la pluralidad, en los intereses comunes y en el derecho a la información veraz de la ciudadanía. Miran solo por sus intereses partidistas y electorales, y prueba de ello es lo que vienen haciendo toda esta legislatura con la manipulación de RTVE y otras televisiones públicas autonómicas, lo que es muy grave en un Estado de derecho y en un país democrático. Antepone el amiguismo, incluso, a la preparación técnica de algunas de las ofertas que han obtenido un canal, ya que a duras penas reúnen los requisitos exigidos en la convocatoria.
Las únicas televisiones privadas que realmente se han consolidado en nuestro país son las que se concedieron en la etapa socialista, y la diferencia abismal que hay entre el PSOE y el PP en cuanto a calidad democrática y a respeto a la pluralidad.
Esos dos datos sólo certifican que el Presidente del Gobierno no está legitimado porque no hace más que faltar a la verdad en todos los asuntos de importancia. Por eso no tiene la fortaleza suficiente para sacar a España de la crisis en el momento de mayor debilidad de nuestro país.
Os dejo el artículo:
Cambiar el estado de la Nación
El estado de la Nación es crítico. Realmente creo que esta es la opinión de la mayoría de españoles, no sólo de mi partido. Sin embargo, Rajoy no parece ser consciente de la situación, así lo acredita el país que dibujó el pasado miércoles.
Ha sido la primera vez que asisto en el Congreso de los Diputados al debate sobre el Estado de la Nación, el primero de Rajoy tras catorce meses de gobierno, y, desgraciadamente, escuché a un Presidente alejado de la realidad, autocomplaciente e, incluso, con altas dosis de soberbia. Es difícil comprender la euforia que mostraban los parlamentarios del PP en sus escaños en contraste con el aumento del desempleo que sufrimos, los desoladores niveles de pobreza, el problema de los desahucios, agravado cada día, y tantas otras cuestiones. La gravedad de la situación no está para ciertos espectáculos. El impacto de la crisis económica y las medidas aplicadas -también las no aplicadas- en este último año han hecho que ningún aspecto de la vida de la ciudadanía haya ido a mejor. Por todo eso no fue un debate más, y si sumamos que el Gobierno está afectado directamente por las publicaciones sobre los casos Bárcenas y Gürtel, lo hacen mucho más extraordinario. A pesar de todo actúan como si nada sucediera, como si huir hacia adelante ocultara la cruda realidad.
En este debate, desde el PSOE no nos podíamos dedicar, simplemente, a valorar la labor del Ejecutivo, pues la ciudadanía la conoce y la sufre. Nuestra posición fue de rechazo absoluto a las medidas injustas puestas en marcha, medidas que han sido elección del Presidente del Gobierno y que eran remediables, pero, por supuesto, también fue la de plantear nuevas alternativas e ideas, sin complejos por lo hecho anteriormente, haciendo uso del legítimo derecho a rectificar por lo que mi partido hizo mal o no hizo.
Es innegable que la crisis económica ha derivado o dado relieve a otras crisis, una social, otra institucional y la territorial, resulta de necios mirar para otro lado como si no existieran. Es urgente que el gobierno las afronte, dejando a un lado reformas puramente ideológicas que no hacen más que profundizarlas. Es preciso que Rajoy rectifique sus posiciones equivocadas y, lo que es peor, injustas para con la ciudadanía.
Entre nuestras propuestas unas prioridades: el crecimiento y el empleo, pues el paro es la madre de casi todos los males. Por eso, planteamos otra vez un Pacto por el Empleo que suponga una rectificación de la brutal reforma laboral y por acometer medidas para incentivar la contratación, bonificando las cotizaciones sociales a pymes o destinando la mitad de lo recaudado por la lucha contra el fraude al fomento del empleo.
Por supuesto que hay que controlar el déficit, pero esto no solo se hace recortando gasto, también se consigue incrementando ingresos, pero no de cualquier forma. Es necesario acometer urgentemente una reforma fiscal integral que acerque el tratamiento de las rentas del trabajo y del capital, que establezca un impuesto a las grandes fortunas, que revise la tributación del ahorro y que reforme, profundamente, el impuesto de sociedades.
La sociedad española ha cambiado mucho desde 1978, tanto que ya la mayoría de españoles no tuvimos la oportunidad de votar la Constitución. Esto muestra la necesidad de actualizarla, de abordar reformas democráticas desde la base del acuerdo para fortalecer nuestro Estado y las instituciones que nos representan. Por eso, planteamos, con seriedad, una reforma constitucional para avanzar hacia un Estado más igualitario. Proponemos abordar los cambios necesarios de la Ley de Partidos para hacerlos más democráticos, más transparentes en su funcionamiento y en su financiación. Pero no nos quedamos ahí en la propuesta, reformar la Constitución también para establecer la Sanidad Pública como un derecho fundamental, garantizado la estabilidad a nuestro sistema social, con un porcentaje del PIB dedicado obligatoriamente a ello, al igual que hemos garantizado la estabilidad de las cuentas públicas.
Quizás el debate sobre el estado de la Nación debería de convertirse en el debate para cambiar del estado de la Nación y puede que así nos evitáramos ver a un Presidente debatiendo sobre el pasado de la Nación o valorando el estado de la oposición. Rajoy tiene problemas de credibilidad y, sobre todo, tiene un problema llamado Bárcenas. España, en una situación como la actual, no puede permitirse un presidente temeroso de que un día alguien decida tirar de la manta en lugar de estar preocupado de cambiar el estado de la Nación.
Este viernes, en Murcia, hablamos de todos estos temas en el Foro de Vistalegre, con César Calderón. Estás invitad@.
Mejor Democracia: Transparencia y Rendición de Cuentas.
Con los ojos abiertos
La transparencia no debe de ser asumida como consecuencia de la corrupción, sino que debe ser condición inherente a las administraciones públicas, a la actividad pública. Las instituciones que nos representan son de todos y nos tienen que servir a todos y, por tanto, es necesario que cualquiera pueda conocer cómo se administra nuestro dinero, el público. Y tan importante como este aspecto es la rendición de cuentas, el control sobre el trabajo que hacemos y las decisiones que tomamos los representantes de la ciudadanía. La democracia se basa, en gran parte, en la confianza depositada por la ciudadanía en sus representantes, y por eso creo que la mejor forma de reforzar esta confianza es con ejemplaridad pública y profundizando en la transparencia y el control.
La transparencia es imprescindible para superar la crisis institucional, pero lo es también como propuesta para conseguir salir de otra crisis, la económica, que se agrava día a día. Por un lado como una garantía más de que el dinero público se administra con la máxima eficiencia, social y económica. Y por otro lado, porque favorece nuevos nichos de empleo que toman como materia prima los datos liberados por las administraciones públicas, datos obtenidos o generados con o como consecuencia de gastos e inversiones públicas y, por tanto, propiedad de todos.
Necesitamos leyes que garanticen la transparencia de la información y del dinero público esté donde esté: en la Casa Real, en partidos políticos, en organizaciones empresariales o en sindicatos. Así lo he planteado y trabajado en mi partido y así lo vamos a defender como ya hicimos público. Necesitamos iniciativas que acerquen a instituciones y ciudadanía, una estrategia de apertura de datos, de participación y de colaboración. Es momento de ser valientes.
Por eso, el PSOE tiene que plantear cómo hacerlo con profundidad y seriedad, porque cuando así lo hacemos avanzamos, como sucedió con la decisión de la publicación de la declaración de bienes y rentas de parlamentarios o con la plataforma de Gobierno Abierto de Euskadi, Irekia. En contraste, ejemplos de retroceso democrático en el último año hay demasiados, probablemente el más grave el golpe asestado a la pluralidad en RTVE.
Nunca entendí la democracia exclusivamente como ejercer el voto cada cuatro años, por eso desde muy joven me impliqué en movimientos sociales y estudiantiles, por eso decidí sumarme a las Juventudes Socialistas y más tarde al Partido Socialista. La democracia son derechos y libertades, la mayoría conseguidos a lo largo de los últimos 30 años, y son también obligaciones. Hoy, sin duda, la tecnología posibilita grandes cambios que nos permiten pensar en un sistema democrático más profundo y participativo que el que podíamos contemplar hace unos años. Nuestra democracia y, en este caso también, el partido del que formo parte, necesitan un nuevo impulso.
Desde la política se tiene que plantear una alternativa para dar respuesta a todos los retos e interrogantes a los que se enfrenta la sociedad, desde la política cotidiana, desde la que hace la ciudadanía día a día en la calle o participando colectivos y asociaciones, desde la política de las miles de casas del pueblo, desde la política conectada a las instituciones que hacemos miles de concejales y diputados. Una alternativa abierta para reformar todo lo que creamos necesario en nuestro país, un debate que incluya todo, sin cortapisas ni inmovilismos, con serenidad y profundidad.
Un proceso que de una respuesta real y efectiva a las crisis que vive nuestro país. Esto es a lo que estamos en 2013 y a lo que te invito a participar en el proceso de la Conferencia Política (www.ganarseelfuturo.es) que ya hemos iniciado, de abajo a arriba, en nuestras sedes, en la calle con los colectivos y en la red, con nuestra militancia pero también con la ciudadanía, con todos aquellos que desde una perspectiva progresista quieran sumar a un nuevo proyecto de país.
Este viernes, en Murcia, hablamos de todos estos temas en el Foro de Vistalegre, con César Calderón. Estás invitad@.
Mejor Democracia: Transparencia y Rendición de Cuentas.
Con los ojos abiertos
La transparencia no debe de ser asumida como consecuencia de la corrupción, sino que debe ser condición inherente a las administraciones públicas, a la actividad pública. Las instituciones que nos representan son de todos y nos tienen que servir a todos y, por tanto, es necesario que cualquiera pueda conocer cómo se administra nuestro dinero, el público. Y tan importante como este aspecto es la rendición de cuentas, el control sobre el trabajo que hacemos y las decisiones que tomamos los representantes de la ciudadanía. La democracia se basa, en gran parte, en la confianza depositada por la ciudadanía en sus representantes, y por eso creo que la mejor forma de reforzar esta confianza es con ejemplaridad pública y profundizando en la transparencia y el control.
La transparencia es imprescindible para superar la crisis institucional, pero lo es también como propuesta para conseguir salir de otra crisis, la económica, que se agrava día a día. Por un lado como una garantía más de que el dinero público se administra con la máxima eficiencia, social y económica. Y por otro lado, porque favorece nuevos nichos de empleo que toman como materia prima los datos liberados por las administraciones públicas, datos obtenidos o generados con o como consecuencia de gastos e inversiones públicas y, por tanto, propiedad de todos.
Necesitamos leyes que garanticen la transparencia de la información y del dinero público esté donde esté: en la Casa Real, en partidos políticos, en organizaciones empresariales o en sindicatos. Así lo he planteado y trabajado en mi partido y así lo vamos a defender como ya hicimos público. Necesitamos iniciativas que acerquen a instituciones y ciudadanía, una estrategia de apertura de datos, de participación y de colaboración. Es momento de ser valientes.
Por eso, el PSOE tiene que plantear cómo hacerlo con profundidad y seriedad, porque cuando así lo hacemos avanzamos, como sucedió con la decisión de la publicación de la declaración de bienes y rentas de parlamentarios o con la plataforma de Gobierno Abierto de Euskadi, Irekia. En contraste, ejemplos de retroceso democrático en el último año hay demasiados, probablemente el más grave el golpe asestado a la pluralidad en RTVE.
Nunca entendí la democracia exclusivamente como ejercer el voto cada cuatro años, por eso desde muy joven me impliqué en movimientos sociales y estudiantiles, por eso decidí sumarme a las Juventudes Socialistas y más tarde al Partido Socialista. La democracia son derechos y libertades, la mayoría conseguidos a lo largo de los últimos 30 años, y son también obligaciones. Hoy, sin duda, la tecnología posibilita grandes cambios que nos permiten pensar en un sistema democrático más profundo y participativo que el que podíamos contemplar hace unos años. Nuestra democracia y, en este caso también, el partido del que formo parte, necesitan un nuevo impulso.
Desde la política se tiene que plantear una alternativa para dar respuesta a todos los retos e interrogantes a los que se enfrenta la sociedad, desde la política cotidiana, desde la que hace la ciudadanía día a día en la calle o participando colectivos y asociaciones, desde la política de las miles de casas del pueblo, desde la política conectada a las instituciones que hacemos miles de concejales y diputados. Una alternativa abierta para reformar todo lo que creamos necesario en nuestro país, un debate que incluya todo, sin cortapisas ni inmovilismos, con serenidad y profundidad.
Un proceso que de una respuesta real y efectiva a las crisis que vive nuestro país. Esto es a lo que estamos en 2013 y a lo que te invito a participar en el proceso de la Conferencia Política (www.ganarseelfuturo.es) que ya hemos iniciado, de abajo a arriba, en nuestras sedes, en la calle con los colectivos y en la red, con nuestra militancia pero también con la ciudadanía, con todos aquellos que desde una perspectiva progresista quieran sumar a un nuevo proyecto de país.
Son muchos años de intenso trabajo, de mucha gente. Trabajo que desde el PSOE se viene impulsando y haciendo para implantar el Gobierno Abierto en todo el territorio español, ahí están los ejemplos de Extremadura gracias a Guillermo Fernández Vara (Opina Extremadura), de Euskadi (Irekia) de la mano de Patxi López y en un futuro próximo en Navarra, gracias a Roberto Jiménez del PSN con su compromiso con el Gobierno Abierto (fue uno de sus ejes de la campaña electoral de mayo del 2011).
Ahora, el Open Government, el Gobierno Abierto ha llegado también al Congreso de los Diputad@s. Se ha aprobado la propuesta de resolución del grupo socialista sobre transparencia y gobierno abierto en el Debate del Estado de la Nación, por la que se insta al Gobierno a presentar el Proyecto de Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública y a impulsar la Estrategia de Gobierno Abierto.
Desde la Ejecutiva Federal del PSOE, más en concreto desde la Secretaría de Innovación y Nuevas Tecnologías, venimos trabajando desde hace tiempo en este sentido. Celebramos unas jornadas sobre el open government conjuntamente con la Fundación IDEAS, en las que invitamos a John Wonderlich (asesor de Obama en la aplicación del Ogov), y donde trabajamos en la línea de la transparencia y por acercar la política a la ciudadanía a través de la RED; también trabajamos los proyectos que está implementando el Gobierno de España de open data (como el proyecto APORTA). Con esta resolución del Debate del Estado de la Nación, de la que me siento muy orgullosa, se da un paso más en la apuesta por la transparencia en la Administración y por la participación ciudadana que está ligada a los valores del PSOE y de la Socialdemocracia europea de dar más poder a la ciudadanía.
Os dejo uno de los artículos que escribí recientemente, las reflexiones son de máxima actualidad:
Mejorar nuestra democracia.
En mi último artículo ‘Mensaje Recibido’ terminaba afirmando que creo en la política como cauce para poder cambiar las cosas. También creo que nuestra democracia es mejorable y, por supuesto, hay muchas cosas que me indignan.
Los últimos acontecimientos, económicos y sociales, son de suficiente calado como para afrontarlos con reflexiones de fondo. Me parece muy positivo que personas que antes no se habían movilizado lo hagan ahora, se preocupen por lo que sucede, asistan a concentraciones y asambleas. En sí ya es positivo. Es lo que muchos venimos haciendo desde hace años con nuestra implicación política, con afán por cambiar las cosas.
Pasado ya un mes del 15M me quedo con el mensaje de desafección que nos ha lanzado mucha gente para analizar cómo recuperar su confianza. La reflexión nos tiene que servir para cambiar en lo necesario, avanzar, y volver a conectar con mucha gente progresista. Nos une mucho más de lo que pueda parecer pero el camino no es tomar distancia con la política, es la implicación por mejorar aquello que no es justo por conseguir una democracia de mayor calidad. Ese objetivo nos une.
Eso sí, seamos rigurosos en el análisis, no puede ser lo mismo los políticos que, como en la candidatura socialista, publicamos todos nuestros bienes durante la campaña en la RED que los políticos, como los del PP, que dieron a esta iniciativa la callada por respuesta. Es significativo que todos los partidos menos el PP hayamos firmado el Pacto por la Transparencia y Buen Gobierno en la Región de Murcia que se puede consultar por Internet.
2. Pluralidad informativa. Una democracia sana y de calidad implica el derecho ciudadano del acceso a toda la información. No es lo mismo tener medios públicos plurales que medios que engañen a la ciudadanía con el dinero de todos. Como no es lo mismo responder que negarse a las preguntas de los medios en las ruedas de prensa; hacer debates o no, etc.
3. Intolerancia con la corrupción. Es uno de los factores que más desilusiona a una parte de la población con la política. Los socialistas murcianos hemos sido implacables contra la corrupción, ahí están las hemerotecas. Tampoco en esto somos iguales. El Informe de la Democracia (IDE) 2011 del Laboratorio de la Fundación Alternativas muestra que la desconfianza nace y se alimenta de la corrupción; los estudios más recientes asocian la corrupción a bajos niveles de eficacia de los Gobiernos, a malas burocracias y a Estados de derecho débiles.
Son algunas ideas en las que avanzar, pero la cuestión es que estando convencida de que no somos lo mismo y de que estos puntos son clave para los que creemos en una democracia más avanzada, hay muchos más problemas de fondo: las injusticias de un mundo globalizado y sin control político, una Europa gobernada por la derecha y unas reglas difíciles de cambiar pero no imposible.
Lo que hace falta es precisamente más política, más izquierda. Con nuestra desilusión ganan otros, la política no es precisamente el problema, tiene que ser la solución.
A las pruebas me remito cuando digo que estas ideas no son la clave para ganar elecciones, debemos tener presente que ayuntamientos con gran transparencia se han perdido, que listas con presuntos corruptos han ganado en otros lugares. No pongo en cuestión lo que expongo porque lo hago con convicción, pero sí creo que trabajar en una ciudadanía crítica, con la unión de los que pensamos así es fundamental. Por eso creo que parte de la solución es que la indignación se convierta en compromiso, que esa desilusión se convierta en esperanza.
Comienza una nueva legislatura, practiquemos el gobierno abierto y hagamos que la política dé más poder a la ciudadanía.
Relación de ejemplos de Gobierno Abierto en España y de proyectos de Open Data
Las decenas de miles de personas que se manifestaron el martes por la Gran Vía, pacíficamente, contra los recortes del Gobierno regional mostraron lo que quiero expresar aquí: civismo, democracia y libertad. Una respuesta contundente a los últimos acontecimientos.
Hace poco más de un mes el Gobierno regional anunciaba su plan de ajuste. Quizás sea un buen momento para detenernos y reflexionar sobre algunas obviedades para cercionarnos de que lo siguen siendo. La primera es que la violencia es intolerable, condenable y condenada y nada tiene que ver con la libertad, ni con el uso de la palabra. Nunca. La segunda es que cada uno es responsable de sus palabras y de sus actos, no de los que otros interesadamente le quieran atribuir.
Sentí indignación ante la agresión al consejero, como todos hemos manifestado. Y siento indignación por todo lo que hemos tenido que escuchar. Debería ser innecesario, a estas alturas, tener que desgranar obviedades como que preservar los derechos democráticos es una labor de todos, por duras que sean las circunstancias.
El problema de fondo es que el poder autonómico, me refiero a éste que ejerce aquí el PP, hasta esta crisis se negaba a reconocer lo que significa gobernar. Desde hace 15 años Valcárcel se ha dedicado a regar voluntades, a recoger elogios, a adjudicarse méritos y a endosar a los demás cualquier dificultad y responsabilidad. Sobre todo, no ha asumido que gobernar es elegir, priorizar, y eso puede generar descontento. Miles de ciudadanos han asistido a varias manifestaciones y que el descontento se extienda por la sociedad parece ser algo incomprensible para el PP y el Gobierno regional; de ahí las formas en la presentación del plan, un 22 de diciembre (nefasta lotería) y al día siguiente en la Asamblea Regional y, de ahí, su necesidad de esconder el debate político tras otros debates desde el primer día. Esta vez, su estrategia les ha fallado, la gente ha sentido insultada su inteligencia y eso parece descolocarlos.
Escribí en estas páginas hace dos semanas, en esta sección quincenal, un artículo que se puede consultar en la Red («¿Dónde va nuestra Región?», 14 de enero) en el que reflexionaba sobre el fondo del intenso debate social que hay en la Región y que me parece positivo. Todo debate, toda respuesta ciudadana e incluso indignación contenida forman parte de la buena salud democrática.
La crítica a la acción del Gobierno es mi derecho como ciudadana y mi obligación como diputada en la Asamblea Regional; disentir, aportar y generar nuevas alternativas. Nunca he sido partidaria de excesos verbales, tampoco de los personalismos en política, un espacio donde sí se puede ser riguroso y no todo vale. En política también es importante saber asumir las críticas, no siempre son equivocadas, comprender que el ejercicio y el control de la oposición también aporta para mejorar la gestión aunque haya gobiernos no receptivos ni dispuestos a alcanzar acuerdos y pactos. Suelo reivindicar, y no me cansaré de hacerlo, el ejercicio crítico de la palabra y una mayor conciencia y participación ciudadana.
Como representante de miles y miles de ciudadanos creo que me corresponde analizar políticamente aquello que les preocupa a los murcianos, sobre lo que deberíamos estar hablando durante este mes, del fondo de la cuestión. La Región de Murcia necesitaba un ajuste duro y lo venimos diciendo desde hace años, pero no así. La reflexión de fondo es por qué el ajuste tiene que ser más duro en la Región de Murcia que en el resto de España y por qué aprueban este ajuste y no otros posibles como los planteados por los socialistas murcianos. En esto deberíamos centrar el debate, en lugar de enfrascarnos en una dialéctica sobre obviedades para intentar despistar a la ciudadanía de su descontento y de lo que está sucediendo en la Región de Murcia.
No vamos a dejar de cumplir con nuestra responsabilidad y nuestra obligación, la de usar la palabra y la crítica como herramienta de libertad y de democracia. La democracia no existiría sin alternativa, sin la posibilidad del ejercicio de la palabra. Ser leales a nuestra Región y a nuestros votantes consiste en no callar en aquellas cosas que creemos que no están bien o son mejorables.